A raiz de la nota publicada el día sabado por este medio.los comercios del barrio pidieron la palabra.
Las dificultades para obtener cambio o dar un vuelto se mantienen desde hace tiempo. Desde algunos comercios se trata de explicar por qué perdura este fenómeno. Y también cómo se hace para hacerse con las preciadas monedas.
Periódicamente, y con cierta regularidad desde hace más de un año a esta parte, se vuelve una complicación conseguir el cambio necesario para realizar las compras más comunes en una casa. De esa manera, se ve alterada la vida cotidiana en muchos hogares de villa Los Sauces. Si bien ese hecho no repercute de un modo intolerable, sí alcanza para poner de mal humor a muchos.
Lo cierto parece ser que la escasez de monedas y de billetes de dos pesos se ha agravado en los últimos tiempos y ese faltante se vuelve cada vez más difícil de completar. En comercios de variados rubros se da testimonio de este fenómeno y algunos ya emplean recetas propias para evitar la ira de los clientes. El hecho más común es recurrir a kioscos y ciber para hacerse de las preciadas monedas. Pero aún así, la solución sólo es un paliativo que se ha vuelto recurrente y no parecen existir respuestas desde la esfera oficial.
Sin embargo, para los comerciantes se ha vuelto un reto diario mantener satisfechos a los clientes en ese sentido y cuando no lo logran, apelan a su entendimiento y completan el cambio con un poco más de mercadería. Marina, empleada de carnicería , reconoció que "necesitamos buscar cambio todos los días porque, por un motivo u otro, siempre nos quedamos sin monedas. Eso se debe a que los precios se cargan en la balanza digital, que es exacta y está a la vista, ya que en otros comercios se redondea directamente", contó.
La empleada resaltó que la tendencia de los consumidores a la indignación cuando esto ocurre va en aumento y basó su explicación en la creciente recesión. "Los clientes, no sé si es por la crisis, se quedan esperando su vuelto y hay que responderles. Las monedas a la gente le interesan y algunos clientes se quejan si para dar el vuelto se completa con un poco más de los productos que llevan, equivalente al cambio que se le debe. En mi caso, he tenido que completar hasta 90 centavos con un bife o con carne picada. Otra vez fue con huevos", destacó. Algo análogo ocurre en los almacenes y supermercados.
Cada vez menos
Además, la empleada se refirió al particular modo en que debe circular por villa Los Sauces en busca de monedas y billetes chicos. Por lo general, las sumas invertidas ascienden a 50 ó 100 pesos, que son repartidos entre mayoría de monedas de 25 y 50 centavos y un peso, que es completado con las de menor valor. "Por épocas tengo 'clientes' en distintos lugares de la ciudad, donde voy a buscar cambio cada vez que se me acaba. Normalmente son comercios como kioscos o cíbers. Mientras que en el verano, que no hay clases y muchos chicos van a las colonias de vacaciones, el recorrido es otro porque se les pide a aquellos clientes que juntan monedas todo el año; algunos para irse de vacaciones. Pero lo concreto es que cada vez hay menos monedas y se vuelve más difícil conseguirlas".
Como contrapartida, en un cíber del barrio la realidad es distinta por completo. "Nosotros siempre tenemos cambio, nunca nos hace falta pedir en el banco ni en ningún otro comercio. Eso es porque se maneja todo cambio chico. No se hacen ventas por grandes sumas. En realidad, eso se debe a que la mayoría de nuestros clientes son chicos y adolescentes".
Por ese motivo, el local se vuelve un punto donde convergen colegas de distintos rubros. "En general, vienen desde distintos comercios a pedir monedas y se hace lo que se puede porque la cantidad de monedas, al menos las que nos llegan acá, ha disminuido desde el año pasado. Vienen dueños de carnicerías,almacenes, remiseros, supermercados del barrio. Inclusive algunas farmacias del barrio y del centro".
Uno de los dueños de un negocio , brindó otros detalles para definir el panorama. Según su visión, el flujo de monedas sigue un patrón definido, comienzan a surgir a medida que se acaban los sueldos. "Hace unos cuatro meses aparecían el día 30. Ahora eso pasa el 20 ó el 25". Otra de las razones que encuentra es "la poca voluntad de algunos clientes, que prefieren decir que no tienen cambio a revisar sus bolsillos o volver al auto cuando compran cigarrillos, por ejemplo. Si saben que un atado vale 3,25 por qué no traen la moneda", cuestionó.
"Todas las semanas necesitamos monedas porque hay cada vez menos. Son pocas las que hay en circulación. En algunos casos, la gente se molesta cuando no hay monedas pero comprenden que cada vez hay menos. Eso es así", resumió.
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