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En algunas escuelas el inicio de las clases de educación física se retrasará, mientras que en otras los chicos se irán incorporando poco a poco a esta cátedra. El motivo es el certificado de salud, ya que las salitas están abarrotadas de estudiantes que van al médico para que los revise y les de vía libre para hacer actividad física. Pero la capacidad de respuesta de los centros asistenciales no alcanza para atenderlos a todos en pocos días.
Esto sucede, por ejemplo, en el centro de salud del barrio Limache, cuya jefa, Griselda Juárez, advirtió sobre esta situación a los directivos de las cinco escuelas que están en el área de cobertura.
“Hemos recibido esta semana una gran demanda de chicos que van a pedir el certificado médico y no hay posibilidad de atenderlos a todos en cuestión de días”, señaló en diálogo con El Tribuno.
La situación para el equipo de profesionales de esa salita es compleja: a cada establecimiento asisten 600 alumnos, lo que suma unos 3.000 estudiantes que deben presentar el certificado que los habilita para hacer ejercicios de atletismo, gimnasia y práctica de deportes.
Ante tal situación, la jefa del centro de salud se comunicó con las directoras de cada establecimiento. En tres de ellos les pidieron los certificados médicos a los chicos en diciembre; en las otras dos lo hicieron en febrero. Pero como siempre sucede, la mayoría de los chicos esperó a último momento para ir al médico.
“Consensuamos con las directoras que, en algunos casos, las clases de educación física comiencen más tarde, mientras que en otros establecimientos prefieren que los chicos se incorporen a medida que reciban el certificado”, indicó. Con esto se evitará que los chicos se presenten en las clases pero no puedan participar de ellas ya que la presentación de este certificado es obligatoria.
Fuente Diario El Tribuno
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